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¿Qué hace únicos a los muéganos tradicionales de Tehuacán?

Los muéganos El Águila Real de Tehuacán no solo destacan por su sabor, sino por la historia que los respalda. Cada pieza representa más de un siglo de tradición, una receta familiar cuidadosamente conservada y un legado que encontró en Tehuacán el lugar ideal para florecer y convertirse en un símbolo gastronómico. Pero... ¿Qué los hace verdaderamente únicos? Vamos a descubrirlo…

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Origen y receta original: un legado desde 1905

La historia de los muéganos que hoy se disfrutan en Tehuacán comienza en San Martín Texmelucan, Puebla, a inicios del siglo pasado. Fue ahí, en una repostería propiedad de don Juan Álvarez, donde Doña Flora Álvarez creó la receta del muégano. Esta receta quedó plasmada en un recetario familiar de 1905, documento que hasta hoy representa la base del sabor auténtico que distingue a los muéganos tradicionales. Elaborados con  técnicas artesanales, estos muéganos nacieron como un dulce hecho con dedicación, pensado para compartirse.

El nombre “El Águila Real” y su identidad

 El nombre “El Águila Real” se popularizó gracias al pregón de los vendedores que anunciaban el producto con orgullo en las calles:

“Ya llegó su muéganero que le viene a saborear, muéganos de harina y huevo de marca El Águila Real.”

El águila, símbolo profundamente arraigado en la identidad mexicana, representa fuerza, tradición y orgullo. Este elemento se convirtió en un sello distintivo de la marca y en un referente fácilmente reconocible para generaciones de consumidores.

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La llegada a Tehuacán y el inicio de una tradición local

Fue en 1938 cuando Pioquinto Bustamante, nieto de Doña Flora Álvarez, llevó esta tradición a Tehuacán, Puebla. La ciudad lo cautivó tanto que decidió establecerse de forma permanente, fundando ahí Muéganos El Águila Real.

Aunque el origen de la receta está en San Martín Texmelucan, fue en Tehuacán donde los muéganos encontraron su hogar definitivo. Con el paso del tiempo, se consolidaron como uno de los dulces típicos de Puebla más representativos de la región.

Así, su origen, su elaboración artesanal y la historia que los acompaña desde principios del siglo XX consolidaron un legado auténtico que perdura hasta hoy.

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